domingo, 16 de octubre de 2011

Un ingeniero agrónomo dedica un himno al Madrid (15 de mayo de 1903)

La Sociedad Madrid Foot-ball Club ha si­do distinguida por el Sr. Segovia con un bonito pasodoble, que nos complace­mos en publicar, pa­ra satisfacción de los aficionados.

Aquí, donde apenas se escribe música, es raro que alguien se ocupe en dedicar unas horas para obsequiar con su trabajo a otro. Por eso la labor del Sr. Segovia es mil veces más digna de aplauso y de gratitud. 

Verdad es que todo el que sienta algún interés por el varonil foot-ball, como sucede á este compositor, y disponga de fuerzas con que hacer alarde de su entusiasmo, al par que dejar agradable huella de su buen gusto, habría de ser muy pusilánime para no hacer lo propio; pues tiene este deporte una gracia especial que subyuga y una virilidad verdaderamente excepcional que hace pensar en la música. 

Nada mejor, pues, reuniendo estas cualidades el foot-ball que el recuerdo de Segovia dado al Madrid. 

Aunque este señor es ya conocido (...), damos algunas notas de su vida que nuestros lectores estimarán conocer. 

LUIS MARÍA DE SEGOVIA, COMPOSITOR DE LA MÚSICA

 Como verán nuestros lectores, es el autor del pasodoble que publicamos en este número. Es hijo del ya difunto D. Carlos, Secretario que fue durante 13 años del Consejo de la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces, y nieto del célebre escritor D. Antonio (el Estudiante), cuyos artículos, poesías y obras para el teatro alcanzaron fama en su época. Al poco tiempo de terminar su carrera de Ingeniero agrónomo entró a prestar servicio en la Real Casa, a las órdenes del Intendente D. Luis Moreno, hoy Marqués de Borja, y allí continuaría a satisfacción de sus jefes y compañeros; pero prefirió ejercer su carrera é ingresó en el Cuerpo de Ingenieros, pasando a desempeñar durante algún tiempo la jefatura del servicio agronómico de Guipúzcoa, donde se granjeó generales simpatías. En la actualidad es profesor de Alemán en la Escuela Superior de Agricultura (...). Su vida artística empezó siendo un niño, y bajo la dirección del maestro Brull (Apolinar), tantas veces aplaudido por el público, y aunque después los estudios de la carrera absorbían por completo su tiempo, no por eso abandonó la música. Entre sus numerosas composiciones figuran una tanda de valses, Nachrede, dedicada á la Infanta Doña Isabel; una marcha militar que han ejecutado las bandas de los regimientos de Zaragoza y Sicilia (ésta en San Sebastián), y unas seguidillas Viva la Mancha, algunas de las cuales han visto la luz pública. Sabemos que prepara otro paso doble dedicado al valiente y popular diestro Machaquito. 

El Cardo, 15 de mayo de 1903

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